LA CARGA MENTAL

La Carga Mental que sustentan las mujeres es una realidad silenciada.

¿A qué llamamos “Carga Mental”?

Llamamos Carga mental a toda la parte que se establece en nuestro cerebro, toda la responsabilidad organizativa de llevar a cargo una acción, un pronóstico, un proyecto, todo aquello que debe hacerse, todo el arbitraje de todo cuanto hacemos o planificamos, desde que te levantas, hasta que te acuestas, todo.

Y, ¿quién nos dió ese yugo a las mujeres?, (se preguntarán muchas mujeres y muchos hombres, con recelo y todo, algunos…)

Pues en su día (probablemente), se establecieron así los roles, por alguna cuestión de supervivencia, jerarquía, distribución de las tareas en función biológica, macho-hembra; y con el tiempo, la evolución y racionalización, se fueron heredando, de forma más social y limitante, genéricamente hablando, llevando consigo una parte intrínseca biológica, social y aprendida, acomodada y hasta dominante, sí, has leído bien, dominante.

Cómo las madres, tías, abuelas, bisabuelas, de unos y de otros, fueron “mal acostumbrando” a cada género, (mejor llamado sexo), hombre – mujer, a denominar a cada uno el rol de las cargas.

Si la mujer establecía la carga mental de hacer varias, todas, las cosas a la vez y el hombre llevar la carga física, que él ya tenía bastantes cosas en la cabeza, para darle más, teniendo que “recordar” aspectos banales, cotidianos, simples, femeninos que solo nos confiere a las “féminas”, las madres, las tías, las abuelas, las bisabuelas…

Recargo la “jerarquía femenina”, ya que es una imposición Patriarcal, sí, sí, lees bien, patriarcal, que ha sido heredada, precisamente por ese linaje femenino.

A lo largo de mi pequeña andadura como acompañante floral, es algo que escucho mucho, personalmente, vivido, afortunadamente no divulgado ni a descendientes, ni a consultantes.

La mujer por ser mujer, tiene establecida la “CARGA mental” impuesta, tenemos que saber de todo, dónde está todo, cómo se hace todo, si algo no se sabe o encuentra, ella tiene que saberlo o buscar la manera de descubrirlo, pero después, somos infravaloradas o ninguneadas a rangos más insignificante por parte de muchos y muchas.

Es algo que durante siglos por estructura, comodidad o arrogancia, mujeres de siempre, han llevado con orgullo y diría, con satisfacción.

Por un lado, asumían responsabilidades que solo ellas podía realizar, por otro lado, tenían a su control a todo el clan familiar, las hacía imprescindibles a casi todo lo relacionado con la cotidianidad, esa gran y desagradecida “empresa” familiar.

Si una mujer cedía parte del rol al hombre, este saltaba, su patrón no estaba configurado para esa labor, él ya llevaba la carga “física” (como si del conjunto Carga mental, no llevara impreso todo el trabajo que implica un hogar, esfuerzos físico, mental y emocional)

La propias féminas del clan familiar nos recriminaba si intentábamos compartir cargas, alegando que el hombre por ser hombre no podía, o sabía, cosa que no es cierta, igual que la mujer a lo largo y ancho de la historia, ha realizado y realiza toda tarea atribuida sólo y exclusivamente al hombre, ya sea por cuestion biologica, social, estructural o costumbre.

La mujer a día de hoy cada vez más cansada, estresada, evolucionada, va equilibrando el peso, tomando consciencia real de que por ser mujer, no tiene por derecho y obligación que gestionar todo esto sin colaboración del hombre, pues ambos estamos capacitados para llevar cargas físicas, emocionales y mentales por igual.

Es así que solo con la educación, empezando por una misma y uno mismo, siguiendo por transmitirlo a las actuales y nuevas generaciones, que mamá, no tiene que saberlo, o hacerlo “todo” y que papá tiene capacidades neurológicas también para “saber” de causas convencionales, cómo, dónde está mi jerséis o si se acabó la bombona o, si se acabó la sal…

Parece un artículo sacado de chiste, facilón, pero es una realidad silenciada, heredada y transmitida por las féminas, acabemos ya con esta lacra, que tantos estados de estrés, ansiedad, angustia, depresión y conflictos de convivencia genera día a día a millones de mujeres, consultantes de terapia, consumidoras de medicación y remedios para paliar una rutina que no se sostiene por ella misma sin “ayuda”, cambiemos el registro, por “colaboración”.

Publicado por Lourdes Terapia Floral💐

Un espacio de escucha activa, donde expresarse y tomar conciencia de tus emociones. Tómate un momento con tu sombra y encontrarás el equilibrio que llevas tanto tiempo buscando.

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