Archivo de etiquetas| crecimiento interior

Días de Confinamiento

Hace unos días, tras la sesión con un compañero de SEDIBAC, la Sociedad para el Estudio y la Difusión de la Terapiadel Dr. Bach de Cataluña https://sedibac.org/ (de la cual soy socia desde hace unos años y en estos momentos están muy pendientes de nosotros los socios, terapeutas, compañeros que, como todos, pasamos por momentos también de angustia, incertidumbre, ante un futuro incierto, del cual sabemos poco o nada), estoy trabajando emociones que siempre han estado ahí, latentes, pero ahora se hacen como más evidentes. Antes del Covid-19, mi vida no pasaba por el mejor momento, en lo personal y en lo profesional, compaginar ambas cosas suele ser complicado, esta profesión consume mucho tiempo y concentración, a mí me resulta difícil conciliar y estar presente, en ambos ámbitos de mi vida sin restarle calidad y dedicación. Ya me había planteado muchas cosas, cambios, relanzar, reafirmarme y empoderarme, como mujer, profesional y Lourdes, este confinamiento no ha hecho más que alargar una extensa agonía, frenar tirando de freno de mano y adornar la realidad con más rocas en el camino. Llevamos…7 semanas de confinamiento, las primeras las pasé con un cuadro vírico…me fui recuperando, con el cuadro emocional del shock de la alerta sanitaria, me pilló baja de ánimos y defensas y me hizo reaccionar más emotivamente a todo el caos inicial, las muertes, los contagios, los cierres, la desinfección, un caos. Tomé flores, muchas, cada semana o diez días las fui cambiando, ellas cambiaban al ritmo de mis emociones, de los acontecimientos, de afuera y de los de adentro de casa, mi casa. Aquí todo no iba a ser diferente a otras muchas crisis que la vida nos a traído, no, para qué, sería soñar bonito y mucho. Desde hace unos días un pensamiento, una reflexión me ronda la cabeza, “el Amor que separó el Covid-19, o no era Amor o se lo llevó con él”, haciendo honor a esas relaciones que estos días les ha unido más que nunca o por el contrario les ha resquebrajado lo poco que quedaba, llevándose con él, todo el Amor, la Alegría, la poca sustancia que unía a esas personas. En mis años de estudio de las emociones, la mente humana y su comportamiento, la empatía y la tolerancia son quizá, las más desconcertantes de trabajar, elaborar y desarrollar o se tiene o no se tiene, como el Amor. Tanto a mis hijos como a mí, nos ha servido para conectar, más aún. Mirarnos, escucharnos, apoyarnos, tolerarnos, pasar esto juntos, como todo en los últimos 19 años ya, de mi maternidad y muchas crisis, escaladas y desescaladas personales. Este confinamiento como decía, a frenado mis expectativas, no las ha eliminado, igual para aprender algo que voy a necesitar en mi andadura, a la hora de transitar todo el cambio que supone y estoy dispuesta a realizar,  cuandol evidencias lo permitan, lo que está claro, que así no me voy a quedar, sin hacer nada, sentada, viendo la vida, mi vida y la de mis hijos pasar, sin que pase nada, solo el tiempo, los años, las alegrías que no se dan, porque todo es cada días más monótono, huraño, pesado, es como si la alegría se hubiese marchado de nuestras vidas, como si el aire se hubiese parado, cargado de pesar, trayendo consigo la presencia de una persona, (de la cual no hablaré), pero sí diré que no es capaz de empatizar, tolerar, ni humanizar, da igual con quienes, da igual el momento, da igual la ocasión, no. En todo este escenario que vivimos, que presido, como única responsable, se me atribuyó unas flores que son las que estoy tomando:

·        Walnut, adaptación a los cambios externos, a las influencias, a romper con lazos, hechizos, augurios, fluir en aquello que ansiamos, que elaboramos y no se termina de dar, de hacer un clic.

·        Centaury, tomar las riendas de mi vida, empoderarme, responsabilizarme de mí, lo mío, ser independiente, no someterme, valorarme, ser libre, recuperar la energía, las fuerzas agotadas en otros, en otras cosas que no eran de mi competencia, aquí hablo de personas, conductas, patologías, todo aquello que puede someterte, limitarte, hasta tus propios pensamientos.

·        Elm, el estrés, el peso de las responsabilidades, el desbordamiento cuando todo nos supera, encontrar el equilibrio entre lo obligatorio y lo necesario, el trabajo y el tiempo libre, regular el gasto con la dedicación, también atribuible al cuerpo, sueño, alimentación, cuidado personal, descanso de sueño. (En este sentido, Centaury y Elm hacen una sinergia en el objetivo de mi trabajo personal, conseguir la independencia y no quemarme en el proceso.

·        Red Chestnut, Para la excesiva preocupación por los seres querido ya sea personas, animales, cuando empatizamos con el dolor ajeno, con lo humano, cuando sufrimos de más, a veces por cosas que no son de nuestra responsabilidad y estamos sufriendo en vano y solo nos hacemos daño, (masoquismo) También aquí tiene como Centaury, una labor de conocimiento interior, de conectar con nosotros, nuestra esencia, el estar por ti, madurar las relaciones personales y hacer de filtro en lo profesional, ayudando asía a dar un mejor marco terapéutico al empatizar con el dolor de otros. Añadir que esta flor tiene un efecto fluidificante de mucosa, despega, descongestiona.

·        Star of Bethlehem, paz, calma el dolor físico y emocional, acompaña a superar traumas del pasado o recientes, o aquellos que sabemos se van a producir, nos da fe, confianza, nos allana el camino al cambio, de lo que nos desprendemos y suele dejar cicatriz, herida. En caso de padecer patologías, estas se ven mejoradas, rehabilitadas, regeneradas.

·        Gentian, optimismo, ver el lado bueno de las cosas, tenerlas en cuenta, si lo malo existe lo bueno también, estar en las dos vertientes no solo en lo malo, seguir adelante ante el primer bache, aunque este se produzca, saber que, si se trabaja, si se elabora, se puede tener más posibilidad que si se deja de intentar, que tu voz interior no sea solo la negativa. En tu cabeza todo parece ir tomando forma, se abre a nuevas expectativas al ser optimista.

Y a la espera de cambios y gestiones de estos estados emocionales, añadiré otras que vayan surgiendo, saliendo del equilibrio de estos procesos. Las flores de Bach cuando se trabajan con un objetivo dentro de un marco terapéutico, las flores equilibran estados, dejando salir otros que necesitan de equilibrio, suelen ser la base de lo que nos llevó a terapia, sin olvidar que nunca se deja de crecer, de evolucionar y de aprender, llegando a vernos con las emociones básicas, las que la vida nos ha dotado como “elección a aprender en este día de colegio”.

Sanando la Herida

Desde la gestación, todas estamos condicionadas por la relación y concepción de nuestros padres, sus anhelos, sus miedos, sus limitaciones personales y sus enfrentamientos con sus familiares y entre ellos.

Estamos condicionadas por su forma de ver la vida y como se enfrentaron a ella, como nos veían y qué le despertamos al vernos a conocernos desde el momento de nuestro alumbramiento.

Al nacer, les damos información de cómo somos de qué queremos ser, eso suele chocar con sus ideas, sus espectativas y sus capacidades para educarnos para moldearnos, muchas veces a sus imagen o a lo que ellos quisieron aspirar.

Todo esto genera en nosotras una herida.

Construyamos algo juntas.

FLORES DE BACH

Las Flores de Bach, esencias florales silvestres, recogidas de la naturaleza, tesoros divinos cedidos por la madre de todos, la NATURALEZA.

El Dr. Bach al descubrirlas ya sabía que sus efectos cambiarían el mundo de la salud tal y como se conocía, tal y como la conocemos, tal y como algunos aun se resisten en sufrir.

Un resfriado se cura igual con o sin medicación, pero siempre podemos contribuir para hacer mas llevaderos los síntomas, pues aquí no se trata de anestesiar al cuerpo o la mente, no, se trata de hacer despertar y sentir, reconectar el cuerpo, el alma y la mente, “sinergia” entre el todo.

En esta vida adversa, hostil, también, se puede vivir con o sin esencias florales, pero con ellas, la actitud sí se beneficia, sí se nota, se siente, se vive la diferencia.

Recuperar nuestro equilibrio, restaurar nuestras esperanzas, dulcificar nuestra alma, desahogar la mochila que todos llevamos, contribuir en los niños, los jóvenes, mayores y así en todas las etapas de la vida, a ir con lo necesario, prescindible, la consciencia, el presente y la actitud, lo primordial y básico en la vida, la actitud con la que nos enfrentamos e iniciamos el caminar por la vida.